El Festival de la cultura sufí continúa en Fez, revelando los numerosos secretos del florecimiento espiritual. Es una verdadera terapia del alma de la que fue gratificado el público presente en masa el 13 de abril en el Museo Batha para asistir a la velada de «samaâ» de las tariqas Bouchichiyya y Siqilliya. Invocación divina, «dikr», poesía mística y oraciones cantadas a capela, todos los ingredientes estaban presentes para un resultado de lo más majestuoso. Comunicando significados sutiles y una aspiración espiritual que orientan los espíritus hacia la fuente divina, los miembros de estas dos cofradías suscitaron en la audiencia una emoción extática y una embriaguez espiritual inigualables. Tras esta velada mágica, el público del festival retomó, el 14 de abril, su camino iniciático, sobre las huellas de Ibn Arabí, en el marco de una mesa redonda dedicada a la biografía de este gran pensador musulmán. Expresándose en esta ocasión, Mohamed Adlouni, investigador y escritor, reconstruyó el recorrido de Ibn Arabí, salpicado de encuentros, descubrimientos y aventuras que le condujeron a la unidad y a la experiencia de la proximidad divina.
«Nacido en Murcia, España, Ibn Arabí creció en un entorno distinguido por la holgura material y el amor al saber, y donde reina una atmósfera de piedad. Llegado a la edad adulta, recibe la llamada de Dios y decide consagrarse a la profundización de los estudios metafísicos y tradicionales y a la visita de los grandes maestros espirituales en diferentes lugares de la tierra del Islam, para aprovechar su experiencia. En este marco, su encuentro con Averroes (Ibn Rushd) en Córdoba, y sus viajes al Magreb y al Próximo Oriente tuvieron un impacto determinante en su pensamiento y su obra», explicó. Y añadió que «la existencia de Ibn Arabí, desde su entrada en la Vía espiritual y hasta el final de su vida hacia la edad de ochenta años en Damasco, no fue más que una búsqueda de la perfección y una evolución continua hacia la verdad y la paz».
Por su parte, Hayat Kara, profesora universitaria, se centró en la estancia de Ibn Arabí en Sevilla, la ciudad donde desarrolló su amor al saber adquiriendo los fundamentos de la cultura musulmana clásica, tanto literaria como religiosa. También puso de relieve uno de los principales componentes de su pensamiento. «Según Ibn Arabí, la célebre palabra del Profeta Mohammad "Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Señor" ("Man 'arafa nafsuhu faqad 'arafa rabbah"), cobra todo su sentido. Para él, para alcanzar la plena espiritualidad, es imperativo conocerse a sí mismo, siendo el conocimiento de su Señor el fruto del conocimiento de su fuero interno. Esta tesis es defendida notablemente en su obra 'Fuçuç al-Hikam', cuyo título en español es La Sabiduría de los Profetas», subrayó. La exploración de los misterios de Ibn Arabí se prolongó durante la jornada del 14 de abril con la proyección del largometraje del cineasta tunecino Nacer Khémir, «Looking For Muhyyedin». Este film de más de 3 horas adopta la forma de un cuento y de una verdadera aventura. Narra la historia de un hombre que regresa al país para enterrar a su madre y que hace después una promesa a su padre de partir sobre las huellas del Sheikh Moheïddine (Ibn Arabí) para descubrir su enseñanza y su pensamiento.
Un periplo que le lleva a 9 países del mundo al encuentro de pensadores confirmados y de adeptos convencidos, que veneran a Ibn Arabí y adoptan su doctrina. Una obra magistral. Moheïddine Ibn Arabí nació el 28 de julio de 1165, en Murcia, España. Murió el 16 de noviembre de 1240, en Damasco, Siria. Teólogo, jurista, poeta, metafísico y maestro arabo-andaluz del sufismo, Ibn Arabí es considerado como el autor más completo y profundo de la tradición espiritual del sufismo, con una bibliografía rica de más de 400 obras, algunas de las cuales cuentan con varios volúmenes como «Al Futuhat al Makkiya» («las Iluminaciones de La Meca» en 37 volúmenes) o la explicación del Corán (hoy desaparecido, en 64 volúmenes). La influencia de Ibn Arabí en la historia de la espiritualidad islámica es inmensa, extendiéndose a numerosas cofradías sufíes como la Chadhiliyya, la Khalwatiyya, o incluso la Mawlawiya.
Proveedor / Fuente : Le Matin