Dotada de un saber hacer ancestral, la alfarería de Fès, de origen muy antiguo, se distingue por su finura y por la dominancia del azul cobalto, color de la ciudad, y de los motivos que combinan el verde y el amarillo oro. En cuanto al arte del zellige, es también uno de los sectores tradicionales más característicos y emblemáticos de Fès, cuyo principal activo es la experiencia de los moros de Andalucía que se instalaron en la ciudad.
Para dar un empujón a estos oficios tradicionales, que muestran similitudes en términos de confección y cocción, se han lanzado varias iniciativas en los últimos años en la ciudad de Fès. Se trata, en particular, del proyecto de creación del pueblo artesanal Benjellik, que fue iniciado en 2004 con la óptica de agrupar a todos los artesanos alfareros-zelligeurs de la ciudad en un terreno de 27 hectáreas. El objetivo es poner fin a las actividades contaminantes que constituyen un peligro real para la vida de la población local, mejorar las condiciones de trabajo de los artesanos, así como la calidad de su producción y aumentar sus ingresos. De las 197 unidades de alfarería y de zellige que cuenta el pueblo, 131 están operativas, a día de hoy, empleando cada una entre 5 y 10 artesanos. A pesar del traslado de la mayor parte de los artesanos alfareros-zelligeurs de Fès al barrio de Benjellik, el camino para el éxito del proyecto está sembrado de obstáculos, como afirma Naji Fekharri, presidente de la Cámara de Artesanía de Fès-Boulemane. «El pueblo artesanal de Benjellik sufre varias disfunciones, en materia, en particular, de equipamientos, de vías o incluso de acceso de los artesanos a sus unidades de producción. En efecto, además de la ausencia de transporte colectivo para los artesanos, la carretera que conduce al barrio Benjellik se encuentra en un estado muy degradado», explica. Por otra parte, los artesanos instalados en Benjellik utilizan todavía los hornos tradicionales en el proceso de fabricación de sus productos, dado que la operación de modernización de las herramientas de producción mediante la introducción de hornos de gas en el proceso de fabricación no ha dado resultado. Inscribiéndose en el marco del «Apoyo a la producción» del proyecto «Artesanía y Medina de Fès», financiado por la Millennium Challenge Corporation (MCC), esta iniciativa preveía la generalización del uso de los hornos de gas, acompañando a los artesanos en su planteamiento de sustitución de los hornos tradicionales reputados como «contaminantes», a través de una financiación del 80% (40% de la MCC y 40% del Fondo Nacional para la Protección del Medio Ambiente - FNE). A pesar de su aporte positivo en términos de preservación del medio ambiente, los hornos de gas propuestos a los artesanos en el marco de esta acción no han suscitado éxito, porque no han podido lograr la adhesión de los artesanos. Estos últimos eran, en efecto, críticos respecto a su calidad de cocción, en particular para el zellige, en comparación con los hornos tradicionales», precisa. Para remediar esta situación, el presidente de la Cámara de Artesanía de Fès-Boulemane indica que un nuevo proyecto que trata sobre la introducción de hornos modernos que utilizan el gas como combustible, en las actividades de alfarería y de zellige en la ciudad de Fès, está en fase de estudio. Fruto de una asociación entre el ministerio de Artesanía, el ministerio de Medio Ambiente y el Consejo de la región de Fès-Boulemane, este proyecto debería permitir a los artesanos alfareros-zelligeurs adquirir hornos de gas que respondan a sus expectativas y a sus exigencias en materia de calidad de cocción y de color. Otras limitaciones para el sector: La puesta a nivel de las actividades de alfarería y de zellige en la ciudad de Fès choca con varias otras limitaciones, en particular la escasez de la materia prima de calidad y la incompatibilidad del marco de trabajo con las normas de higiene y de seguridad. «En 2010, la cantera que solíamos explotar, y que depende del ministerio de Habous y Asuntos Islámicos, fue cerrada tras un incidente. Esta cantera ponía a nuestra disposición una arcilla de una calidad excelente, al contrario de la que utilizamos hoy. Además, los artesanos alfareros-zelligeurs se encuentran cada día en contacto directo con sustancias químicas tóxicas, en particular el plomo, que representa una amenaza real para su salud. En este sentido, estamos actualmente buscando soluciones alternativas al uso del plomo para reducir los riesgos para la salud de los alfareros-zelligeurs.
Proveedor / Fuente : Le Matin